🎵
LETRA
Daltonica Daniel Viglietti Este es un Poema y una canción que hemos dedicado al poeta salvadoreño Roque Dalton que fue un gran amigo, un gran combatiente, y que fue asesinado por razones políticas. Empienzo con mi poema. Llegaste tempranio al buen humor, al amor cantado, al amor decatado, llegaste temprano al ron fraterno a las revoluciones. Pulgarcito de poeta que se escapa y me cosquilla, tan alegre, tan sin silla, tan de amores torrenciales, tan sin fin. Alegría de una tierra que se quita las fronteras, se desnuda las caderas, las volcánicas centrales de la luz. Cada vez que te arrancaban del mundo, no había calabozo que te viniera bien, asomabas el alma por entre los barrotes, y no bien los barrotes se aflojaban turbados, aprovechabas para liberar el cuerpo, usabas la metáfora ganzúa para abrir los cerrojos y los odios, con la urgencia inconsolable de quien quiere regresar al asombro de los libres. Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi. El año treinta y dos él no vivía y yo lo vi contando sus historias de futuro, iba entre mil. Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi. Le tenías ojeriza a la pureza, por que sabías como somos de impuros, como mezclamos sueños y vigilia, como nos pesan la razón y el riesgo, por suerte eras impuro, evadido de cárceles y cepos, no de responsabilidades y otros goces, impuro como un poeta, que eso eras, además de tantas otras cosas. Pobrecitos los poetas, bendiciones son daltones, donde hay huesos ven marrones territorios prometidos como un sol. Tan bracito su poesía, se levanta en los sensuales laberintos marsupiales y reparte polen rojo, se abre en flor. Ahora recorro tramo a tramo nuestros muchos acuerdos y también nuestros pocos desacuerdos, y siento que nos quedan diálogos inconclusos, reciprocas preguntas nunca dichas, mal entendidos y bien entendidos que no podremos barajar de nuevo, pero todo vuelve adquirir su sentido si recuerdo tus ojos de muchacho que eran casi un abrazo, casi un dogma. Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi. Era el año tres mil, ya él no vivía y yo lo vi. La muerte equivocada lo llevó y él anda aquí; y yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi. El hecho es que llegaste temprano al buen humor, al amor cantado, al amor decatado, al ron fraterno, a las revoluciones, Pero sobre todo llegaste temprano, demasiado temprano a una muerte que no era la tuya y que a esta altura no sabrá qué hacer con tanta vida. Pulgarcito de poeta que se escapa y me cosquilla, tan alegre, tan sin silla, tan de amores torrenciales, tan sin fin. Crece armado de esperanza, desentierra lo perdido, le hace un hijo de sonido al silencio de ese pueblo que es maestro de sus sueños. Que se escapa y nos cosquilla, tan sin miedo, tan sin silla, tan amado, tan armado, tan de todos, Salvador.
◎ Más canciones de Mario Benedetti
Ver artista#TítuloÁlbumDuración
- 1Chau número tresSingle--:--
Mario Benedetti
- 2Corazón corazaSingle--:--
Mario Benedetti
- 3Estados de ánimoSingle--:--
Mario Benedetti
- 4Hagamos un tratoSingle--:--
Mario Benedetti
- 5Lovers go home!Single--:--
Mario Benedetti
- 6No te salvesSingle--:--
Mario Benedetti