🎵
LETRA
ALBARICOQUE Un albaricoque de cristal, un chopo de agua Un alto surtidor que el viento arquea Un árbol bien plantado más danzante Un caminar de río que se curva Avanza, retrocede, da un rodeo Y llega siempre: Un caminar tranquilo De estrella o primavera sin premura Agua que con los párpados cerrados Emana toda la noche profecías Unánime presencia en sus frutos Flor tras flor hasta cubrirlo todo Verde soberanía sin ocaso Como el deslumbramiento de las alas Cuando se abren en mitad del cielo Un caminar entre las espesuras De los días futuros y el aciago Fulgor de la desdicha como un ave Petrificando el bosque con su canto Y las felicidades inminentes Entre las ramas que se desvanecen Horas de luz que pican ya los pájaros Presagios que se escapan de la mano Una presencia como un canto súbito Como el viento cantando en el incendio Una mirada que sostiene en vilo Al mundo con sus mares y sus montes Cuerpo de luz filtrado por un ágata Piernas de luz, vientre de luz, bahías Roca solar, cuerpo color de nube Color de día rápido que salta La hora centellea y tiene cuerpo El mundo ya es visible por tu cuerpo Es transparente por tu transparencia Voy entre galerías de sonidos Fluyo entre las presencias resonantes Voy por las transparencias como un ciego Un reflejo me borra, nazco en otro Oh bosque de albaricoques encantados Bajo los arcos de la luz penetro Los corredores de un otoño diáfano Voy por tu cuerpo como por el mundo Tu vientre es una plaza soleada Tus pechos dos iglesias donde oficia La sangre sus misterios paralelos Mis miradas te cubren como yedra Eres una ciudad que el mar asedia Una muralla que la luz divide En dos mitades de color durazno Un paraje de sal, rocas y pájaros Bajo la ley del mediodía absorto Vestida del color de mis deseos Como mi pensamiento vas desnuda Voy por tus ojos como por el agua Los tigres beben sueño de esos ojos El colibrí se quema en esas llamas Voy por tu frente como por la luna Como la nube por tu pensamiento Voy por tu vientre como por tus sueños Tu falda de maíz ondula y canta Tu falda de cristal, tu falda de agua Tus labios, tus cabellos, tus miradas Toda la noche llueves, todo el día Abres mi pecho con tus dedos de agua Cierras mis ojos con tu boca de agua Sobre mis huesos llueves, en mi pecho Hunde raíces de agua un árbol líquido Siembras en mi alma un árbol prohibido de albaricoque Voy por tus raíces como por un río Voy por tu cuerpo como por un bosque Como por un sendero en la montaña Que en un abismo brusco se termina Voy por tus pensamientos afilados Y a la salida de tu blanca frente Mi sombra despeñada se destroza Recojo mis fragmentos uno a uno Y prosigo sin cuerpo, busco a tientas Corredores sin fin de la memoria Puertas abiertas a un salón vacío Donde se pudren todos lo veranos Las joyas de la sed arden al fondo Rostro desvanecido al recordarlo Mano que se deshace si la toco Cabelleras de arañas en tumulto Sobre sonrisas de hace muchos años A la salida de mi frente busco Busco sin encontrar, busco un instante Un rostro de relámpago y tormenta Corriendo entre los árboles nocturnos Rostro de lluvia en un jardín a obscuras Agua tenaz que fluye a mi costado Busco sin encontrar, escribo a solas No hay nadie, cae el día, cae el año Caigo en el instante, caigo al fondo Invisible camino sobre espejos Que repiten mi imagen destrozada Piso días, instantes caminados Piso los pensamientos de mi sombra Piso mi sombra en busca de un instante Busco una fecha viva como un pájaro Busco el sol de las cuatro de la tarde Templado por los muros de tezontle: La hora maduraba sus racimos Y al abrirse salían las muchachas De su entraña rosada y se esparcían Por los patios de piedra del colegio Alta como el otoño caminaba Envuelta por la luz bajo la arcada Y el espacio al ceñirla la vestía De un piel más dorada y transparente Tigre color de luz, pardo venado Por los alrededores de la noche Entrevista muchacha reclinada En los balcones verdes de la lluvia Adolescente rostro innumerable Tienes todos los rostros y ninguno Eres todas las horas y ninguna Te pareces al árbol y a la nube Eres todos los pájaros y un astro Te pareces al filo de la espada Y a la copa de sangre del verdugo Yedra que avanza, envuelve y desarraiga Al alma y la divide de sí misma Escritura de fuego sobre el jade Grieta en la roca, reina de serpientes Columna de vapor, fuente en la peña Circo lunar, peñasco de las águilas Grano de anís, espina diminuta Y mortal que da penas inmortales Pastora de los valles submarinos Y guardiana del valle de los muertos Liana que cuelga del cantil del vértigo Enredadera, planta venenosa Flor de resurrección, uva de vida Señora de la flauta y del relámpago Terraza del jazmín, sal en la herida Ramo de rosas para el fusilado Nieve en agosto, luna del patíbulo Escritura del mar sobre el basalto Escritura del viento en el desierto Testamento del sol, granada, espiga Rostro de llamas, rostro devorado Adolescente rostro perseguido Años fantasmas, días circulares Que dan al mismo patio, al mismo muro Arde el instante y son un solo rostro Los sucesivos rostros de la llama Todos los nombres son un solo nombre Todos los rostros son un solo rostro Todos los siglos son un solo instante Y por todos los siglos de los siglos Cierra el paso al futuro un par de ojos No hay nada frente a mí, sólo un instante Rescatado esta noche, contra un sueño De ayuntadas imágenes soñado Duramente esculpido contra el sueño Arrancado a la nada de esta noche A pulso levantado letra a letra Mientras afuera el tiempo se desboca Y golpea las puertas de mi alma El mundo con su horario carnicero Sólo un instante mientras las ciudades Los nombres, lo sabores, lo vivido Se desmoronan en mi frente ciega Mientras la pesadumbre de la noche Mi pensamiento humilla y mi esqueleto Y mi sangre camina más despacio Y mis dientes se aflojan y mis ojos Se nublan y los días y los años Sus horrores vacíos acumulan Mientras el tiempo cierra su abanico Y no hay nada detrás de sus imágenes El instante se abisma y sobrenada Rodeado de muerte, amenazado Por la noche y su lúgubre bostezo Amenazado por la algarabía De la muerte vivaz y enmascarada El instante se abisma y se penetra Como un puño se cierra, como un fruto Que madura hacia dentro de sí mismo Y a sí mismo se bebe y se derrama El instante translúcido se cierra Y madura hacia dentro, echa raíces Crece dentro de mí, me ocupa todo Me expulsa su follaje delirante Mis pensamientos sólo son su pájaros Su mercurio circula por mis venas Árbol mental, frutos sabor de tiempo Oh vida por vivir y ya vivida Tiempo que vuelve en una marejada Y se retira sin volver el rostro Lo que pasó no fue pero está siendo Y silenciosamente desemboca En otro instante que se desvanece: Frente a la tarde de salitre y piedra Armada de navajas invisibles Una roja escritura indescifrable Escribes en mi piel y esas heridas Como un traje de llamas me recubren Ardo sin consumirme, busco el agua Y en tus ojos no hay agua, son de piedra Y tus pechos, tu vientre, tus caderas Son de piedra, tu boca sabe a polvo Tu boca sabe a tiempo emponzoñado Tu cuerpo sabe a pozo sin salida Pasadizo de espejos que repiten Los ojos del sediento, pasadizo Que vuelve siempre al punto de partida Y tú me llevas ciego de la mano Por esas galerías obstinadas Hacia el centro del círculo y te yergues Como un fulgor que se congela en hacha Como luz que desuella, fascinante Como el cadalso para el condenado Flexible como el látigo y esbelta Como un arma gemela de la luna Y tus palabras afiladas cavan Mi pecho y me despueblan y vacían Uno a uno me arrancas los recuerdos He olvidado mi nombre, mis amigos Gruñen entre los cerdos o se pudren Comidos por el sol en un barranco No hay nada en mí sino una larga herida Una oquedad que ya nadie recorre Presente sin ventanas, pensamiento Que vuelve, se repite, se refleja Y se pierde en su misma transparencia Conciencia traspasada por un ojo Que se mira mirarse hasta anegarse De claridad: Yo vi tu atroz escama Brillar verdosa al alba Dormías enroscada entre las sábanas Y al despertar gritaste como un pájaro Y caíste sin fin, quebrada y blanca Nada quedó de ti sino tu grito Y al cabo de los siglos me descubro Con tos y mala vista, barajando Viejas fotos: No hay nadie, no eres nadie Un montón de ceniza y una escoba Un cuchillo mellado y un plumero Un pellejo colgado de unos huesos Un racimo ya seco, un hoyo negro Y en el fondo del hoyo los dos ojos De una niña ahogada hace mil años Miradas enterradas en un pozo Miradas que nos ven desde el principio Mirada niña de la madre vieja Que ve en el hijo grande un padre joven Mirada madre de la niña sola Que ve en el padre grande un hijo niño Miradas que nos miran desde el fondo De la vida y son trampas de la muerte ¿o es al revés: caer en esos ojos Es volver a la vida verdadera? ¡caer, volver, soñarme y que me sueñen Otros ojos futuros, otra vida Otras nubes, morirme de otra muerte! Esta noche me basta, y este instante Que no acaba de abrirse y revelarme Dónde estuve, quién fui, cómo te llamas Que simplemente eres fruto prohibido, de un árbol de albaricoque de cristal
◎ Más canciones de J.s Homero
Ver artista#TítuloÁlbumDuración
- 11995Single--:--
J.s Homero
- 2ABRUPTOSingle--:--
J.s Homero
- 3AGRIDULCESingle--:--
J.s Homero
- 4AGRIOSingle--:--
J.s Homero
- 5ALELU YANTI ATEOSingle--:--
J.s Homero
- 6ALETEOSingle--:--
J.s Homero